Novo Tempo

LA PREPARACIÓN ANTES DEL CANTO

Cuando nos enfrentamos por primera vez a una partitura se abre ante nosotros un universo nuevo, un reto, una experiencia que va más allá de lo técnico. Los cantantes no somos simples máquinas reproductoras de notas. Los cantantes somos comunicadores y es importante que eso
esté claro al dedicarnos a un mundo tan complejo como el de la interpretación vocal. Cada canción o aria cuentan una historia, entregan un mensaje que debe llegar claro al que nos escucha, incluso así sea en otro idioma, el público debe comprender que ocurre, que intentamos decir.

Para eso debemos estudiar primeramente el texto. Si este parte de una obra mayor (ópera, zarzuela, musical o ciclo de lieder) debemos documentarnos sobre los datos del autor, su estilo musical y la pieza en específico, el personaje al que estamos interpretando y el momento justo en el que está ocurriendo la acción de lo que cantamos. Así la voz y los ademanes que hagamos en escena serán los ideales para trasmitir la esencia de la obra. El estudio de la fonética e idiomas es parte crucial de la preparación de un cantante. La traducción del texto aclarará los momentos en los que la música debe brillar y en los que la dinámica sugerida por el autor, unida a una correcta prosodia (acentuación, ritmo, entonación), tenga una lógica en nuestro discurso melódico. Todo eso unido a la correcta técnica de emisión y articulación de la voz harán que nuestro performance llegue directamente al corazón del que nos escucha.

Antes de emitir frase alguna, el alumno debe aprender a respirar correctamente para así comprender todo el proceso de emisión de la voz, que no es más que el aire que pasa a través de las cuerdas hasta convertirse en sonido. La forma ideal es tomar el aire por la nariz llenando nuestros pulmones con la sensación de que vamos inflándolos desde abajo hacia arriba, sintiendo como se separan hacia afuera, como si ambas costillas fueran un acordeón el cual abrimos para que produzca sonido. Esta respiración se conoce como intercostal y al hacerla debemos centrarnos en como llenamos nuestros pulmones de aire, y no la barriga, sin levantar los hombros. La toma del aire por la nariz es suave, teniendo la sensación al inspirar de que olemos un perfume en el dorso de la palma de la mano, para lograr un resultado óptimo. Es importante saber que en momentos en que los pasajes musicales son rápidos la inspiración puede hacerse por la boca, pero ese modo solo debe utilizarse en momentos clave pues su abuso tiende a resecar la cavidad bucal mientras cantamos.

También debemos centrarnos en aprender sobre la utilización del apoyo abdominal, vital para que la columna de aire convertida en sonido se mantenga firme y ayude a sostener la nota en una correcta afinación, y también a que la proyección pueda incrementarse sin contracciones, al lograr una correcta conexión entre el aparato fonatorio y el diafragma. Todo esto debe estudiarse de forma consciente pues es la base de la correcta emisión cuando nos dedicamos a trabajar con nuestra voz, ya sea cantando, actuando o hablando.

Luego de esto (hablo del dominio de nuestra respiración y apoyo) iríamos entonces a la parte práctica del asunto que nos compete: cantar. Lo ideal entonces sería comenzar a hacer un calentamiento suave. Primero con ligeros masajes en el rostro que puede enfatizarse en los pómulos y las mejillas. Luego podríamos hacer un trino de labios suave, comenzando desde una nota central y subiendo en lentamente en segundas hasta el centro agudo sin forzar absolutamente nada. Puede sentirse la vibración en el rostro, incluso un cosquilleo leve en toda la zona de la cara, lo cual es correcto.

Autor: MSC. Ubail Zamora Muñoz.

Categoría: Educación Musical/Formativo